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Adam Martín: “Fomentar una alimentación saludable debería ser responsabilidad de las empresas”

Adam Martín: “Fomentar una alimentación saludable debería ser responsabilidad de las empresas”

  • marzo 05, 2019

Adam Martín es periodista, especialista en nutrición y presentador del programa “Sans i estalvis” de Catalunya Ràdio, con un máster en nutrición y salud y otro en nutrición deportiva. Ha escrito 3 libros sobre alimentación y salud y colabora en la revista Veritas y el diario Ara entre otras publicaciones. En esta entrevista Adam nos detalla algunas estrategias para incorporar hábitos saludables en nuestro día a día.

Afirmas que la comida es mucho más que gasolina para nosotros. ¿Cómo afecta la alimentación a nuestra energía mental?

Los alimentos tienen nutrientes que contienen sustancias químicas que nos afectan a todos los niveles. De hecho, las emociones que tenemos son reacciones químicas que se producen en nuestro interior. Hablamos de procesos bioquímicos del cuerpo que se manifiestan, mejoran o empeoran en función de los nutrientes que entran y que se convierten en estas sustancias. Por ejemplo, si no comemos suficientes proteínas, no crearemos suficientes hormonas como para tener suficientes niveles de endorfinas que harán que luego nos sintamos mucho mejor. Por lo tanto, hablamos de algo científico. Por ejemplo, si no cuidamos las bacterias intestinales, no generaremos suficiente serotonina ni dopamina, no digeriremos bien y eso afectará también a nuestro humor. Por lo tanto, la alimentación es algo muy complejo e interesante y uno de los pilares para asumir el bienestar.

Defiendes que nuestra alimentación afecta también al planeta y puede tener consecuencias políticas. ¿En qué medida afecta la lista de la compra a nuestro entorno?

Solo con la acción de comprar en un supermercado o directamente a un payés ya estás haciendo mover la economía hacia un lado u otro. Pero la cosa va más allá. Si tú compras una manzana que procede de Chile, estás generando un efecto determinado en el medio ambiente, porque esa fruta ha de recorrer 8.000 km para que puedas comértela en tu casa. Siempre tendemos a pensar en primera persona: “mi manzana no afecta al medio ambiente”, pero somos millones de personas en el mundo. Si todos comemos manzanas de Chile, y no digo que sean ni buenas ni malas, estamos generando un impacto sobre el medio ambiente que no generaríamos si comiéramos manzanas de Lleida. Es decir, si comes productos de proximidad están apostando por una economía local, por pequeños productores, por payeses que hacen el trabajo desde aquí, y al final estás apostando por un tipo de alimentación totalmente diferente. Por ejemplo, si consumes productos de un campo que está a 100 metros de tu casa puedes ver el campo, entrar en contacto con aquello que se está haciendo y, en consecuencia, mantienes una relación diferente con la alimentación. Las acciones que realizas tienen consecuencias a todos los niveles: no solo sobre la salud, sino sobre la economía, la sociedad y el medio ambiente.

¿Cómo podemos conseguir que las personas se conciencien de que llevar una alimentación saludable tiene una consecuencia directa en nuestro entorno?

Se podría conseguir ofreciendo información a los consumidores. De hecho, se ha conseguido con las pescaderías, porque antes desconocíamos si el pescado procedía de la lonja o era de piscifactoría. Ahora la normativa obliga a identificar su procedencia. Si tienes la información suficiente, puedes tomar la decisión de consumir un producto con una procedencia u otra, pero si lo desconoces solo tomarás la decisión en función del precio. Por lo tanto, se puede conseguir mediante la información, la normativa y el conocimiento.

Muchas personas se hacen el tupper cada día para comer en el trabajo. ¿Qué consejos prácticos les darías para mejorar los hábitos?

El tupper debe ser una cosa sencilla y cómoda de llevar. Deberíamos utilizar alimentos de verdad y hacer elaboraciones simples con legumbres, carne o pescado. De hecho, no debería ser muy diferente de lo que comeríamos en casa. No debemos caer en el error de pensar “como es un tupper, hago pasta”. También puede ser una crema, por ejemplo. La cuestión es que sea transportable. Si haces una ensalada, prepara el aliño aparte, porque si la aliñas en casa cuando llegues al trabajo estará negra porque se habrá empezado a oxidar.

¿Qué consejos darías a aquellas personas que, por su trabajo, se ven obligadas a comer fuera muy a menudo? ¿Es posible mantener una alimentación sana comiendo fuera de casa?

Es un poco más complicado, pero no es tan difícil como pensamos. En la mayoría de los restaurantes ofrecen opciones saludables, pero debemos entender cuáles lo son y cuáles no. En todas partes hay una ensalada y un trozo de carne o pescado. Debemos huir sobre todo de los fritos, de aquellos establecimientos que son un problema grave para la salud y de los postres. Con el resto no hay problema. La mayoría de los restaurantes cocinan con alimentos reales. Si evitamos fritos, alimentos pesados con salsas y postres, siempre tendremos opciones perfectas. Pero esto significa no pedir patatas fritas, croquetas o calamares… Los fritos en sí mismos no son perjudiciales si están bien hechos, pero en muchos restaurantes es muy complicado que así sea. Se trata de entrenarte para saber qué hay de saludable en una carta y apostar por ello siempre. Y esto no es muy distinto de cuando vas a comprar a un supermercado.

En muchas oficinas el acceso a comida saludable no es tan fácil y se suele acceder a alimentos como los que hay en las máquinas de vending. ¿Qué mejoras generales adaptarías en los espacios de trabajo para fomentar una alimentación saludable?

En mi opinión, un lugar donde pasas 8 o más horas cada día es un sitio donde tienes que sentirte cómodo y donde deben de existir opciones a todos los niveles para que seas más feliz, trabajes mejor y para que estés bien. Al final es un win to win, porque gana la empresa y ganas tú. Por ejemplo, tener fruta a la vista es una buena idea porque existen muchos estudios que dicen que si la tienes a la vista, la consumes más. Y esto es algo fácil de implantar. También se debería intentar incluir productos más o menos saludables en las máquinas de vending, contar con un espacio cómodo para comer y proporcionar el tiempo suficiente para comer. Esto debería ser algo normal para todos, porque si solo tienes 20 minutos o un cuarto de hora, acabas comiendo de cualquier manera y, aunque sea producto de calidad, no es bueno.

¿Crees que las empresas se lo deberían tomar como una responsabilidad? ¿Cuál crees que es su papel en la alimentación de sus empleados?

Fomentar una alimentación saludable debería formar parte de su responsabilidad y si las empresas no se lo plantean así es una lástima porque están perdiendo potencial. Se dan casos de personas que se acaban marchando de la empresa o que acaban haciendo mal su trabajo porque no tienen unas buenas condiciones para trabajar y estoy hablando, solamente, en términos de rendimiento de los trabajadores. Solo por eso ya vale la pena. Dormimos 7 horas, trabajamos 8 y tenemos 5 o 7 horas más para el ocio, así que el trabajo es el lugar donde más tiempo pasamos. ¿Cómo puede ser que no hagamos que la gente esté más cómoda? Es muy importante.

El deporte es un pilar fundamental para mantener una vida saludable. ¿En qué medida deberíamos practicarlo?

Para empezar, debemos cambiar el concepto de deporte por el concepto de actividad física. La diferencia entre ambos es que la actividad física consiste en moverse para tu salud y el deporte es una actividad física competitiva y reglada con normas como el fútbol o el tenis. El consejo ideal sería integrar la actividad física dentro de tu trabajo, no a parte de él. Una manera sería disponer de un gimnasio en tu lugar de trabajo, pero yo me refiero más a diseñar tu jornada laboral para que haya pequeñas pausas a lo largo del día y poder levantarte, moverte, andar…Puede parecer algo absurdo pero es la diferencia entre la buena y la mala salud, sobre todo porque la mayoría tiene un trabajo sedentario y este es uno de los principales enemigos de la salud. El cuerpo humano está diseñado para moverse. Ahora caminamos 100 metros y tenemos comida, pero hace muchos años, para encontrar comida debíamos caminar 15 kilómetros cada día. La actividad física hace que el cuerpo funcione. Nos la tomamos como una opción cuando en realidad no lo es. Forma parte de nuestra naturaleza humana y si no la desarrollamos, enfermamos. Es así de simple.

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